Sebastian, la película

Sebastian, la película

Sebastian, la película de 2024 que se puede ver en Filmin, escrita y dirigida por Mikko Mäkelä, vale mucho la pena. Es exquisita y muy inteligente.

No comento muchas películas porque prefiero las series, que es donde habitan los escritores y donde los personajes pueden desarrollarse en el tiempo. Pero el guion de este film es espléndido.

Tiene un personaje tan bien descrito que contesta a todas las preguntas de arco de personaje. A todas. Y esa es, no por casualidad, su frase final.

Su fuerza narrativa yace en el personaje, en la construcción de ese mismo personaje en la que un autor se convierte en el otro: en el personaje que vive, que experimenta, del que escribe y que es, en realidad, el que acaba existiendo o naciendo.

La premisa es bien común y corriente: «quiero ser escritor, pero está difícil serlo». Una premisa que me hizo recordar al cine francés. Incluso creí que era una película francesa al principio, por la literatura sobre el sexo. Pero el director-guionista toma distancia del tema, y lo hace además con un fino sentido del humor.

¿Cómo llegar a ser un autor? Es difícil ser autor para un guionista; en realidad, es casi imposible, a no ser que seas el director. Igual que es difícil ser un autor reconocido en el mundo literario.

Mikko introduce el respeto tanto en el mundo literario como en el mundo masculino de los escorts. ¿Puede un escort pedir respeto? ¿Puedes ser un prostituto y, a la vez, alguien respetado en tu profesión?

Y también es una reflexión sobre lo que es la prostitución. ¿Acaso la prostitución no es ejercer aquello que no te gusta por dinero? ¿Te prostituyes también cuando cambias tu argumento para tener audiencia? ¿Es imposible escribir una historia de prostitución masculina, una historia queer que acabe bien? ¿Está el amor prohibido entre hombres?…

Pues todo eso, y algo más, es lo que plantea esta película. No es una película porno, como se nos dice en un momento dado, y tampoco se recrea en los encuentros de chemsex, la parte sórdida del mundo gay. Mikko Mäkelä «deja vivir al protagonista», permite que respire y evolucione delante de nosotros, y le vemos crecer y cambiar «hasta de género», como si fuera un hijo nuestro.

Estuvo nominada en Sundance y no le han dado premios, en mi opinión, por la juventud del autor y la crudeza del mundo que muestra. La prostitución masculina sigue siendo un tabú. También cuesta acostumbrarse a tanta penetración continuada entre hombres… pero lo haces.

Es una historia de la escuela inglesa de guion por la construcción del personaje, pero también del manifiesto DOGMA, de cámara en mano, caminando en el límite entre realidad y ficción. Nos deja con la pregunta final de si a la autoficción, al personaje construido, le podemos llamar realidad.

Es un filme, a la vez que un ejercicio literario sobre lo queer, la búsqueda masculina del «¿quién soy?», que describe una masculinidad tóxica desde un punto de vista joven y gay, que participa del cambio de paradigma que ha traído el feminismo, en definitiva.

Después de verla, voy a retomar la lectura de Testo yonqui. Creo que ya toca. 🙂

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